Un «hermanito» para tu gato: ¿buena o mala idea?

Dejen que se los explique el autor Stephen Budiansky, ya que me causa muchísima gracia cada vez que lo leo. Según este autor, los seres humanos usamos la comunicación para expresar ideas. Los gatos también, con la salvedad de que la idea más importante que necesitan comunicar es: «¡¡FUERA DE MI VISTA!!»

A diferencia de animales de manada, como los perros, por lo general el primer impulso de un gato no será socializar y hacerse amigo de un gato extraño, sino expulsarlo de su territorio. Nosotros, los seres humanos, somos una especie sociable y la idea de que nuestro gato necesita compañía habla más de nosotros que de la naturaleza felina. Por eso, déjame mostrarte cómo son las cosas desde el punto de vista de tu gato.

Como explicó el autor John Bradshaw en su libro Cat Sense, «los gatos aún no han evolucionado el entusiasmo optimista característico de los perros, que deriva del contacto con sus congéneres» (traducción propia). El autor explica que la configuración «de fábrica» de los gatos es ser desconfiados e incluso temerosos de otros gatos, ya que se perciben mutuamente como una amenaza, y por eso es que pasan la mayor parte de su vida intentando evitar encontrarse. No es de sorprender entonces que cuando decidimos incorporar otro gato a la familia porque creemos que nuestro solitario gato «necesita un hermanito» o «necesita otro gato para que le haga compañía», las cosas no salen siempre como esperábamos. Tal vez pensamos que nuestro gato iba a reaccionar amistosamente igual que un perro, pero la realidad para ambos gatos es que se encontrarán de repente forzados a convivir con otro gato en quien no confían (al menos al principio). Y esa es la peor pesadilla para un gato.

La principal causa de ansiedad en los gatos probablemente sea que otros gatos invadan su territorio, por lo que es poco probable que dos gatos que recién se conocen se adapten espontáneamente a convivir y compartir un espacio reducido. El gato residente probablemente se sienta resentido por la presencia del gato nuevo, y el gato nuevo se sentirá estresado por haber sido arrojado en el territorio de otro gato. Si la idea era traer otro gato porque el gato residente estaba triste por el duelo de un compañero felino, lo más probable es que en vez de sentirse aliviado, el estrés y la angustia de nuestro gato empeoren ante la presencia del gato nuevo.

Cuando dos gatos se encuentran frente a frente, intentarán convencerse mutuamente de que lo mejor es evitar una pelea, ya que ambos saldrán heridos si la confrontación llega a mayores. Para ello, los gatos han desarrollado un lenguaje corporal casi ritualístico cuyo propósito en la naturaleza es que el recién llegado se retire lo antes posible. Pero, ¡oh! Estamos en el living de tu casa y no hay escapatoria posible para tu gato, ni para el recién llegado. En esta instancia, puede que uno de los gatos se muestre temeroso y agache las orejas, intente hacerse lo más pequeño posible y huya rápidamente de la escena. Y en el peor de los casos, los gatos se mostrarán enojados, arquearán la espalda y erizarán el pelo para parecer más grandes, mientras emiten vocalizaciones y gruñidos y pegan coletazos de lado a lado. Prepárate porque la pelea es inminente.

¿Es posible evitar un escenario tan dramático y brutal como este? Por supuesto que sí. Pero hay que saber antes qué factores afectan la sociabilidad felina. Primero, es importante tener en cuenta la edad de los gatos en cuestión. Es más probable que haya peleas y tensión si los gatos ya son adultos. Mientras más jóvenes sean los gatos, mayores serán las probabilidades de que se acepten mutuamente. En algunos casos, el hecho de que los animales estén castrados también parece afectar la sociabilidad, en especial en los machos. Por otra parte, si un gatito creció en un grupo social y tuvo la oportunidad de interactuar con gatos adultos además de con sus hermanos de camada, es más probable que de adulto no solo busque sino que además disfrute de la compañía de otros gatos adultos y llegue a tener una relación estrecha con ellos. Si al traer al gatito nuevo las presentaciones se hacen de manera adecuada y respetando a todos los involucrados, es probable que los gatos convivan pacíficamente y se toleren. «Que se hagan amigos» ya es otra historia.

Una vez una consultante cuyos gatos tenían una convivencia pacífica pero no eran particularmente unidos, me dijo: «¡Quiero que mis gatos se amen!» Y como ven, ese vínculo estrecho no siempre se da entre gatos. Debemos aceptar que son ellos quienes deciden si van a ser amigos o simplemente tolerarse mutuamente manteniendo la distancia. Y eso ESTÁ PERFECTO. Nadie puede obligarte a que te caiga bien alguien y menos a forzar un vínculo. Lo mismo les pasa a tus gatos.

Por supuesto que una cosa son las generalidades de la especie Felis silvestris catus y otra la individualidad de cada gato. Siempre, siempre hay que tener en cuenta qué clase de individuo es tu gato y respetarlo y aceptarlo tal cual es. A lo largo de los años me he encontrado con gatos que buscaban activamente la compañía de otros, y otros que se han ido de casa porque no toleraban la presencia de otros gatos (o perros) en su espacio. Por eso quiero desmitificar esto: NO TODOS LOS GATOS NECESITAN «HERMANITOS» QUE LES HAGAN COMPAÑÍA. Algunos son más felices siendo gatos únicos.

Referencias:

Atkinson. T. (2018) Practical Feline Behaviour: Understanding cat behaviour and improving welfare. Boston, CABI

Bradshaw, J. (2013) Cat Sense. New York, Basic Books.

Budiansky, S. (2002) La naturaleza de los gatos. Barcelona, Paidós

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