
¿Qué haces cada vez que tu gato tiene un problema de salud o notas algún cambio en su conducta? Si eres un tutor responsable, seguramente dirás que lo llevas al veterinario. Después de todo, cuando pensamos en la salud de nuestros gatos, solemos enfocarnos en lo físico, como las vacunas, desparasitación, controles periódicos y alimentación. Sin embargo, cada vez más tutores descubren que el bienestar de los gatos requiere no solo de velar por su salud física y ocuparse todos los días del agua, la comida y las piedritas, sino que también implica tomarnos en serio sus emociones, sus vínculos, nuestra energía y el entorno que les brindamos. Para ello, es muy importante comprender la diferencia entre curar y sanar.
La curación es el cese de una lesión o enfermedad a nivel físico, mientras que sanar es volver al estado de bienestar en todos los niveles de la existencia. Desde ya, curar a los animales compete exclusivamente a los veterinarios. Pero acompañarlos a sanar y alcanzar el mayor bienestar integral posible, esa es la misión amorosa de los terapeutas holísticos. Esta es precisamente la esencia de la mirada holística: comprender al gato no solo como una entidad física y biológica aislada, sino como un ser integral, emocional, multidimensional, interconectado con su sistema y desde ya, con nosotros. Cuando nos hacemos conscientes de lo profunda que es la dimensión de la experiencia vital de los gatos, ya no nos preocupamos solo por lo que le pasa al gato a nivel físico, sino que además nos preguntamos: ¿Qué siente? ¿Cómo vive su relación con los demás seres a su alrededor? ¿Qué vino a hacer, enseñar o aprender en su vida? Y así comenzamos a descubrir que no es una mera “mascota” sino un ser con propósito propio, que necesita no solo de bienestar físico, sino también gozar de equilibrio emocional y mental.
Cada vez hay más evidencia científica de que los animales no humanos son capaces de sentir emociones. Quienes conectamos desde el corazón con los gatos no necesitamos ver esto publicado para saber que es cierto, pero es muy importante saber que la ciencia lo respalda y que las emociones en los animales son tan reales como las nuestras. Sin importar la especie, las cinco emociones que más expresarían los animales son curiosidad, felicidad, amor, miedo y ansiedad. También se sabe que los gatos son capaces de percibir y reaccionar a nuestro tono de voz, nuestro lenguaje corporal y nuestras expresiones faciales. No es de sorprender a la luz de esta información, que ya se debata científicamente el contagio emocional de los tutores a los gatos. Si alguna vez viviste una situación muy estresante y de repente observaste en tus gatos cambios de conducta sin razón aparente, sabrás que es un fenómeno real.
Esto se debe a que el mundo emocional del gato es extremadamente complejo y profundo. Cuando algún elemento de la dimensión vital del gato se desequilibra, el gato lo expresa a través de un síntoma. Muchas veces cometemos el error de confundir el síntoma con el problema, cuando en realidad el síntoma es solamente un indicador, un mensajero que nos invita a prestar atención a las necesidades del gato y buscar la causa del problema. Los síntomas no son solo trastornos físicos, como puede ser por ejemplo la cistitis idiopática felina. Pueden manifestarse como trastornos emocionales bajo la forma de estrés, ansiedad o apego, como trastornos conductuales tales como agresividad, eliminación inadecuada, vocalizaciones excesivas o estereotipias, o como trastornos vinculares cuando hay problemas de convivencia entre gatos o en el vínculo humano-gato. Es aquí donde la mirada holística es nuestra aliada no solo para encontrar la causa del problema, sino también para ayudar a los gatos a gestionar mejor sus emociones. Por supuesto, en todos los casos, las terapias energéticas deben ir de la mano de una gestión adecuada del entorno acorde a las necesidades del gato, como por ejemplo, enriquecimiento ambiental, catios, rutinas de juego y otros cambios que puedan ser necesarios, siempre teniendo en cuenta no solo la naturaleza del gato como especie, sino también las características y personalidad de cada gato como individuo. Porque cada gato es único.
Hay muchas razones por las que cada vez más personas buscan acompañar a sus gatos con terapias energéticas y naturales, con una mirada más espiritual, respetuosa y comprensiva de sus procesos físicos, sus emociones y sus necesidades. Veamos las principales:
– Las terapias energéticas no tienen efectos tóxicos, secundarios ni contraindicaciones. Si un gato está en tratamiento con medicamentos alopáticos como antibióticos o corticoides, las terapias energéticas pueden ayudarlo a depurar el organismo, recuperar la energía, fortalecer el sistema inmune y acelerar el proceso de curación.
–Ayudan a reducir el estrés. Es sabido que el estrés crónico puede hacer estragos en la salud de un gato. Para peor de males, es enorme la lista de situaciones que pueden estresar a un gato, desde visitas, renovaciones en el hogar, convivencia con otros animales, niños, mudanzas, hasta por supuesto dolencias físicas o simplemente aburrimiento. Es imposible abordar procesos de adaptación, sanación física o emocional cuando el organismo está en estado de lucha o huida. Las terapias energéticas promueven el bienestar general y la calma, generando espacios de tranquilidad donde sí es posible sanar y responder mejor a situaciones potencialmente estresantes.
-Son fáciles de aplicar en casa. Si algo sabemos todos los tutores de gatos, es lo difícil que puede ser darles un medicamento. Con excepción de la acupuntura, que requiere de la intervención directa de un veterinario sobre el animal, hay muchas otras terapias energéticas que pueden trabajarse fácilmente sin necesidad siquiera de tocar ni manipular al gato. Terapias como el reiki, la radiestesia y la técnica de liberación emocional o “tapping” pueden trabajarse a distancia mientras el gato duerme plácidamente en su sillón favorito, y las flores de Bach pueden suministrarse con un premio o cualquier tipo de alimento con cero estrés para el gato.
-Sirven para cualquier situación y etapa de la vida. No importa si un gato es de pedigree o fue recién rescatado de la calle, si es un bebé o un geronte, ni si está sano o tiene una enfermedad crónica. No importa si el gato está en su casa, en un hotel para gatos, en internación, en una colonia de gatos ferales o en un hogar de tránsito. Siempre se los puede acompañar con una terapia energética que los ayude a mantener su salud o mejorar su bienestar.
–También benefician a los tutores. Las terapias no son solo para el gato. Los humanos también atravesamos situaciones de estrés y como vimos, nuestros gatos denuncian a través de síntomas o conductas cuando hay un desequilibrio en nuestra energía. Tu hogar es un sistema. Cada integrante no solo contribuye a la energía del sistema sino que también se nutre de la energía de los demás. Los cambios más profundos se producen cuando dejamos de ver el bienestar del gato como algo aislado de nuestro propio bienestar, por lo cual es doblemente beneficioso cuando tanto humanos como gatos reciben juntos estas terapias.
Sin perjuicio de estos beneficios, hay una regla de oro que deben cumplir tanto los tutores como los terapeutas holísticos a la hora de optar por una terapia energética para los gatos:
En el caso de que haya síntomas físicos o un cambio repentino de conducta, lo primero es siempre recurrir al veterinario. El abordaje holístico no reemplaza a la medicina veterinaria, sino que la complementa. Por eso las terapias holísticas son complementarias más que alternativas. La palabra “alternativa” implica por definición “esto o aquello”, cuando en realidad el enfoque holístico es integrativo, busca sumar miradas para acompañar al gato enriqueciendo su experiencia de vida en todos los niveles. En estos casos, un diagnóstico veterinario sirve para orientar la búsqueda del mejor remedio vibracional para acompañar al animal en su proceso de vuelta a la salud y el equilibrio.
Ese es mi rol como especialista felina con enfoque holístico: ofrecerles a los tutores una mirada integrativa y respetuosa de la conducta, las necesidades y las emociones de los gatos para que puedan acompañarlos integralmente en cualquier proceso o situación que les toque vivir. La mirada holística nos invita a ver la salud no solo como la ausencia de enfermedad, sino como un estado total de bienestar y plenitud, y a vivir con nuestros gatos desde la conexión, el amor, la empatía y el respeto.
